¿Empleados difíciles?

Darte cuenta de que existe un foco negativo entre tu personal te coloca en una posición difícil. La buena noticia es que no todo está perdido. Aquí tres pasos a seguir para resolver este tipo de situaciones.

  1. Inicia una conversación

Podrás entender mejor qué está causando esta actitud. Quizá descubras que este empleado atraviesa por un problema personal que afecta su trabajo. O bien, puede ser que haya un problema dentro de tu organización y que lo que estás percibiendo como una actitud negativa se convierta en retroalimentación útil. También existe la posibilidad que haya algo que debas mejorar y que desconozcas o que tu compañía esté creciendo y los colaboradores no estén de acuerdo con los cambios que se han hecho.

  1. Trabajen de la mano

El objetivo es solucionar el problema de manera conjunta. Algunas acciones necesarias en esta etapa son:

  • Identifica si existen diferencias de opinión sobre la estrategia o cultura laboral de la empresa que no se pueden solucionar. No hay nada peor que alguien que trabaja en contra de la compañía y sus planes.
  • Puede ser que la persona requiera apoyo adicional si es así, un compañero de otra área podría ayudarlo con algunas tareas y disminuir la carga de trabajo.
  • Toma acción para reconstruir la confianza y el diálogo entre ambas partes (jefe y empleado). Con suerte no volverás a tener el mismo problema con esta persona, aunque es importante que sienta la confianza de hablar contigo (o con su jefe inmediato) si tiene alguna inquietud o comentario.
  1. Ponte en acción

Determina exactamente cuánto tiempo estás dispuesto a dedicar a la situación que enfrentas. Fija una fecha como límite y asegúrate de que todo esté solucionado para entonces. Si la otra parte no está convencida de la visión general de la organización, no dará el 100% en su desempeño diario, ni tampoco cooperará en este proceso de solución conjunta.

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